Si alguien en tu empresa usa ChatGPT, Copilot o Claude, ya tienes obligaciones legales
Si tu empresa usa ChatGPT, Copilot, Gemini, Claude o cualquier herramienta con IA en su actividad, el reglamento europeo de IA la considera "responsable del despliegue", y eso activa obligaciones desde el 2 de febrero de 2025, sin importar el tamaño ni el sector. La principal: tomar medidas para que las personas que usan esas herramientas entiendan lo que hacen, y poder demostrarlo. No es un máster; es criterio proporcional al uso, con constancia de que ocurrió.
Mucha gente cree que la ley europea de inteligencia artificial es para las grandes tecnológicas. Para OpenAI, Google, Microsoft. Para los que hacen la IA, no para los que la usan. Es un error muy extendido. Y tiene consecuencias.
¿Por qué usar ChatGPT te convierte en "responsable del despliegue"?
El reglamento distingue entre quien fabrica un sistema de IA y quien lo usa en su actividad. Al primero lo llama proveedor. Al segundo, responsable del despliegue.
Si tu empresa usa ChatGPT para redactar documentos, Copilot para analizar datos o Gemini para atender clientes, tu empresa es responsable del despliegue. Sin importar el tamaño. Sin importar el sector. Sin importar si eres autónomo con un ordenador o diriges una empresa de cincuenta personas.
El reglamento no pregunta cuánto usas la IA ni si la entiendes. Pregunta si la usas en tu actividad profesional. Si la respuesta es sí, tienes obligaciones. El mapa completo del reglamento para empresas está aquí.
¿Qué te obliga a hacer exactamente?
La obligación principal para la mayoría de empresas está en el Artículo 4, en vigor desde el 2 de febrero de 2025. El texto vigente, modificado por el Ómnibus Digital de julio de 2026, pide a los responsables del despliegue adoptar medidas para apoyar la alfabetización en IA de su personal.
Dicho en castellano: asegurarte de que las personas que usan herramientas de IA entienden lo que hacen. Qué puede hacer la herramienta, qué no, dónde se equivoca y cómo supervisarla. Y poder demostrar que te ocupaste de ello.
No es una formación de dos semestres. Es criterio suficiente, adaptado al uso real de cada persona. El empleado que usa IA para redactar correos necesita un nivel distinto al que la usa para filtrar candidatos. Pero los dos necesitan algo: qué debe saber cada perfil, en detalle.
Hay una segunda obligación que conviene conocer desde agosto de 2026: si usas chatbots que hablan con clientes, deben identificarse como IA (Artículo 50). Es independiente de la formación.
¿Qué tienes que poder enseñar si te preguntan?
Tres cosas, y ninguna es complicada:
- Un inventario de las herramientas de IA que usa tu empresa y quién las usa.
- Un registro de qué formación recibió cada persona, cuándo y sobre qué.
- Una justificación de por qué esa formación encaja con el uso que hace cada uno.
Si tu empresa tiene diez personas y todas usan ChatGPT para productividad, una sesión bien documentada y adaptada a ese uso puede bastar. Si alguien usa IA para decisiones que afectan a terceros (selección de personal, scoring, salud) el nivel sube, y probablemente también te convenga asesoramiento especializado.
El punto de partida es siempre el mismo: saber qué IA usa tu empresa y para qué. Ese inventario, que casi nadie tiene hecho, es el primer paso real: aquí está qué exige la ley exactamente y cómo montar la evidencia.
No es complicado. Pero llevas año y medio de retraso
El Artículo 4 entró en vigor el 2 de febrero de 2025. Si tu empresa ya usaba herramientas de IA entonces, y con casi total seguridad lo hacía, la obligación ya era exigible.
He hablado con directivos que llevan meses posponiendo esto porque suena a problema jurídico o de IT. No lo es. Es un problema de formación: concreto, resoluble y, en muchos casos, sin coste adicional gracias al crédito FUNDAE que tu empresa ya tiene asignado. En 4Geeks lo resolvemos con el programa AI Fluency: formación por rol, documentada y bonificable.
La próxima vez que alguien de tu equipo abra ChatGPT en el trabajo, estará usando un sistema de IA bajo el paraguas del reglamento europeo. Eso no es una amenaza: es una realidad que ya existe, hagas algo o no.
La diferencia entre las empresas que actúan y las que no es que las primeras tendrán la documentación que las protege. Las segundas tendrán que explicar por qué no hicieron nada durante más de un año.
Víctor Gómez es CEO y cofundador de 4Geeks Academy España.